Los impactos del confinamiento en el medio ambiente - Vanguardia

¿Qué tanto afecta el hombre al medio ambiente para que, al estar en confinamiento tan solo unas semanas, el mundo cambie de manera positiva?

El hecho de que

nosotros estemos ‘guardados’, sí determina un espacio adicional para los demás seres vivos de manera general. Si lo entendemos como ecosistemas, hay dos aproximaciones. Una, verlo a través de los efectos ecosistémicos, podríamos ver todos los elementos que la naturaleza presta a los seres humanos, como el agua, la energía, los alimentos.

Pero también podríamos ver unos servicios en los cuales, nosotros ocupamos espacios de los ecosistemas para recreación, para zonas urbanas y esos espacios, efectivamente, son áreas que la naturaleza puede volver a retomar.

Entonces, definitivamente sí. El hecho de que nosotros no transitemos o produzcamos contaminación, hace que el mismo ecosistema a través de sus flujos de materia puedan hacerlos más efectivos para todos los seres vivos.

También los medios de transporte, emisiones de fuentes móviles, que están asociados a nuestro movimiento, van a disminuir. La presencia física de seres humanos en ecosistemas, en zonas de turismo, tiene unos efectos directos en los flujos de los ecosistemas, o sea, van a cambiar si no estamos allí.

Sin embargo, hay otros procesos y servicios, que así estemos en confinamiento, seguimos demandando de la naturaleza, como el agua, la energía, el saneamiento básico, etc.

¿Es posible que se pueda continuar con este tipo de comportamientos luego de que pase la cuarentena?

Este tipo de procesos nos ponen a pensar sobre la relación que tenemos con los demás seres humanos, que nuestros actos afectan a los demás, y cómo nuestros comportamientos se relacionan con los demás seres vivos.

La reflexión alrededor de el aislamiento es, también, consumir menos recursos, generar una vida menos impactante. Tal vez, todos en la manera de generamos menos procesos consumistas, en la medida en que valoramos ciertos espacios de la naturaleza y que la respetamos, estaremos generando comportamientos mucho más éticos.

De alguna manera, cuando disminuimos, la presión con los ecosistemas, todos los procesos de regeneración, de flujos, mejoran. El medio ambiente se vuelve de una mejor calidad, lo que se reflejará en la salud de las personas.

¿No se enviará el mensaje de que la industria, aunque es necesaria, es la encargada de contaminar el mundo en que vivimos?

Hay dos formas de verlo. Efectivamente hay unos procesos económicos importantes que se ven afectados por todo eso, y esa generación de ingresos es necesaria para la sociedad. Pero, la reflexión de fondo es en el sentido de no parar los procesos industriales, sino efectivamente que todos estos procesos estén acordes a la capacidad del entorno. Eso va desde una perspectiva de lo natural, desde los ecosistemas, hasta unas capacidades sociales y culturales.

Ciertos modelos de consumo que veníamos dando, por ejemplo, el cambio a bolsas reutilizables, o procurar utilizar elementos que puedan ser reciclados, son patrones que cambian a la industria hacia formas de producción y hacia procesos productivos muchos más limpios.

La discusión no está en que haya o no haya industria, sino que esas industrias respondan más a los elementos de sostenibilidad generales, y también que los productos y elementos que utilizamos y consumimos, tengan ciclos más largos.

¿Efectivamente, el aire que está respirando la gente en el mundo es más limpio?

Sí. Se ha notado un cambio. Justo antes de que empezara el confinamiento, en varios lugares del país se estaban presentando episodios de contaminación.

Principalmente, lo que se ve es una disminución de material particulado, que son las partículas que están suspendidas en el aire que respiramos, y que muchas de ellas se dan por emisiones de motores diésel, por ejemplo. Cuando disminuye la movilidad y nosotros no nos desplazamos tanto, efectivamente el aire es más limpio. Si uno mira las ciudades desde un punto alto, va a observar que antes de que iniciara el confinamiento, se veía la contaminación atmosférica como una capa un poco café sobre la ciudad, asociada a procesos térmicos de la atmósfera.

Además, el comportamiento atmosférico también está cambiando, se percibe un poco más de sol, de cielos abiertos, se ve mucho más limpio.

En Bucaramanga mejoró el aire

En comparación con inicios del mes de marzo, cuando la calidad del aire en Bucaramanga se encontraba en rangos críticos, en estos momentos, el aire que respiran los bumangueses es mucho mejor, según informó Iván Vargas, director del Área Metropolitana de Bucaramanga, AMB.

“En marzo de presentó un episodio de inversión térmica, por lo que las partículas contaminantes no salían a la atmósfera y se quedaban muy cerca al suelo. En las útlmimas semanas de marzo se presentó el confinamiento, y en el último reporte del mes de abril, tenemos una mejoría que se ha mantenido estable con el paso de los días”, expresó Vargas.

No obstante, pese a que la calidad del aire mejoró, todavía se encuentra en niveles moderados.