¿Quieres contribuir al medio ambiente? Aparca el coche y coge la bicicleta | Ekonomiaren plaza - Diario Vasco

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Así se titula uno de los clásicos de la cinematografía nacional, y que representa la obra de teatro escrita en 1977 por el genial Fernando Fernán Gómez. Sin embargo, además de constituir la base para películas y series de TV (cómo olvidar la canción que encabezaba la mítica “Verano Azul”), las bicicletas representan uno de los medios de transporte más importantes para poder alcanzar el objetivo de contar con sociedades medioambientalmente y energéticamente neutras.

Una de las prioridades que mayor nivel de desarrollo está teniendo para alcanzar dicho objetivo es la de la movilidad eléctrica, y en concreto, la implantación del coche eléctrico. Sin embargo, en el año 2020, sólo un 2% de la flota de automóviles mundial era completamente eléctrica. Las estimaciones existentes apuntan a que se necesitarían entre 15 y 20 años para poder reemplazar la flota mundial de coches basados en combustibles fósiles por coches basados en electricidad. Sin embargo, el hecho de centrar los esfuerzos en la mayor implantación de vehículos eléctricos está ralentizando ‘la carrera’ hacia el logro de sociedades energéticamente neutras. En gran medida, esto se debe a que los vehículos eléctricos no son realmente energéticamente neutros, ya que por un lado requieren de materias primas altamente contaminantes para sus baterías, y por otro requieren de electricidad para su funcionamiento, la cual también produce emisiones.

Una forma alternativa de reducir las emisiones asociadas a la movilidad y al transporte con relativa rapidez, y potencialmente a nivel mundial, es cambiar el coche por la denominada movilidad activa, que consiste en caminar o en emplear la bicicleta para los desplazamientos diarios. Una investigación reciente ha realizado el seguimiento de todos los registros de movilidad de 4.000 personas residentes en Londres, Amberes, Barcelona, Viena, Örebro, Roma y Zúrich durante un período de dos años. Sus resultados reflejan que las personas que caminaban o empleaban la bicicleta a diario producían un 84% menos de emisiones que aquellas que se movían en coche. Aquellas personas que dejaron de emplear el automóvil un día a la semana, sustituyéndolo por la bicicleta o por caminar, redujeron su huella de carbono en 3.2 kg de CO₂, lo que equivale a las emisiones producidas por un automóvil durante 10 km, a comer una ración de cordero, o a enviar 800 e-mails. Por último, las estimaciones del estudio apuntan a que cuando una persona cambia el coche por la bicicleta para sólo uno de los viajes realizados en un día de la semana, las emisiones producidas en el transcurso de un año se reducen aproximadamente en media tonelada de CO₂, lo que equivale a las emisiones producidas por un vuelo de ida Londres-Nueva York. Las conclusiones del estudio apuntan a que si se comparan las emisiones producidas por cada modo de viaje a lo largo de su ciclo de vida (i.e. lo que implica tener en cuenta las emisiones generadas al fabricar el vehículo, alimentarlo y desecharlo), las emisiones producidas por el uso de la bicicleta son 30 veces menores que las producidas por un vehículo con combustible fósil y 10 veces menores que en un coche eléctrico.

La movilidad activa puede ser el principal activo para abordar la emergencia climática, con un impacto mucho mayor que los vehículos eléctricos, al mismo tiempo que proporciona un medio transporte asequible, saludable y que elimina la congestión urbana. La carrera está en marcha. Si quieres contribuir al medio ambiente, no aparques la bicicleta al terminar el verano. Te esperamos.

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